Cómo funciona la audiología infantil

Los seres humanos oímos con los dos oídos, de forma binaural, de ahí que nos resulte muy fácil localizar los sonidos. El oído externo lo conforma el pabellón y el conducto auditivo externo. Se encarga de captar los sonidos y enviar las ondas sonoras amplificadas al tímpano. En el oído medio existen tres huesos, el martillo, el yunque y el estribo, los cuales vibran y transmiten el sonido al oído interno.

¿Cuándo comienza a oír un bebé?

Desde el quinto mes de embarazo el niño puede oír y acostumbrarse a la voz de su madre.

Si lo deseamos es posible enseñarle, antes del parto, a percibir sonidos como la música, que más adelante asociará a la calma, a la protección que poseía en el útero materno. Tras el nacimiento, la sensibilidad auditiva del niño es similar a la del adulto. Eso sí, tendrá que aprender a usar su capacidad auditiva para desarrollar las bases de la comunicación.

Los bebés mueven o abren más los ojos cuando escuchan un sonido fuerte, es lo que se denomina localización de los sonidos.

A lo largo del primer año de vida el niño perfeccionará sus facultades auditivas y si su audición es normal buscará la fuente del sonido: voces, televisión, el teléfono o el timbre de la puerta.

Como la mayoría de los seres vivos, los humanos oímos y percibimos de forma binaural, es decir por los dos oídos. El hecho de esta audición binaural es la mejor percepción y localización de los sonidos, haciendo que nos desenvolvamos en nuestro quehacer diario mucho mejor y con más destreza y facilidad

¿Qué puede provocar pérdida auditiva?

La capacidad auditiva normal de un niño puede verse afectada por factores anteriores al nacimiento, durante los primeros meses de vida o en la infancia. Las causas de la pérdida auditiva pueden ser genéticas o ambientales. Hay genes que participan en la audición y si mutan provocan pérdida de audición. También existen factores como el caso del nacimiento antes de tiempo, que aumentan las posibilidades de perder la audición. En otras ocasiones, factores genéticos y ambientales se conjugan y son los responsables de la pérdida auditiva: existen medicamentos que pueden provocar pérdidas, pero únicamente en personas con cierta mutación en sus genes.

Las pérdidas auditivas conductivas tienen tratamiento médico y en ellas el oído interno funciona con normalidad, pero el oído medio y externo no funcionan correctamente.

Las pérdidas auditivas de tipo neurosensorial, por su parte, son permanentes y no se pueden tratar con medicación. Los niños que sufren este tipo de pérdidas encuentran la solución al problema que padecen en los audífonos o los implantes cocleares.

Las causas más comunes de la pérdida auditiva neurosensorial son la exposición continuada al ruido, tratamientos ototóxicos, predisposición genética, o nacimientos prematuros.

Si sospechas que puedas tener algún tipo de dolencia, malestar o simplemente quieres hacerte una revisión, puedes pedir cita ahora mismo.